¡A los jóvenes que se van!

23 Feb

Tomado de “El Universal” de la firma MARÍA DENISSE FANIANOS DE CAPRILES miércoles 16 de febrero de 2011  02:59 PM

Aprovechando que el pasado 12 de febrero se celebró en nuestro país el Día de la Juventud, hoy voy a tocar uno de los temas que más me apasiona en la vida: ¡Nuestros ejemplares jóvenes venezolanos!

Lamentablemente en un solo artículo será imposible que pueda hablar de la grandeza de nuestros jóvenes, creo que un libro entero no bastaría.

Pues entonces comenzaré a escribir unas pocas líneas a los jóvenes que se han ido y a los que se van… Y luego a los que se quedan:

Muchachos y muchachas que se fueron o se piensan ir:

Adonde quiera que vayan ¡Fájense! ¡Háganle honor a su nombre de venezolanos! ¡Fórmense lo mejor que puedan! ¡Tengan a Dios, a su familia y a su Patria presente en su día a día!

Cuando las cosas les cuesten más, cuando el frío les pegue y cuando la añoranza de su país, amigos o familia les venga, piensen que quién sabe si a lo mejor muy pronto volverán a estar de nuevo aquí construyendo una mejor nación para sus hijos y para sus nietos.

Traten, por todos los medios, que las comodidades del “desarrollo” no les hagan perder sus raíces, sus tradiciones, su fe, ni su forma de ser “a lo venezolana”. No se dejen llevar por el hedonismo (tener el placer como fin supremo de la vida). Y luchen para no caer en un consumismo desmedido que puede convertirlos en personas que, encerradas en su mundo, viven sólo “para ganar y gastar”.

Piensen que Dios los quiere ahí, en esa otra tierra, para que lleven su forma de ser generosa y servicial, para que vivan y transmitan su fe o su creencia (la que sea que practiquen y que se la enseñaron sus padres o abuelos), a muchos que creen que Dios no existe.

En cuanto a los jóvenes católicos les recuerdo la fuerza que les da su misa y comunión del domingo. Y después, no dejen de preparar su parrillita (¿suena mejor que “barbecue” verdad?) para compartir con los panas. ¡No se olviden de ponerles la música de alguno de los tantos genios musicales que ha parido Venezuela! Y si saben tocar algún instrumento, mejor que mejor; no se les ocurra dejar su cuatro y maracas aquí, ustedes más que nadie saben cómo la música venezolana le remueve las entrañas a cualquiera.

Y siempre, ¡siempre! denle muchas gracias a Dios porque ustedes son privilegiados y han tenido la oportunidad de salir afuera para conocer y vivir en otra cultura.

Y nunca, ¡nunca! dejen de rezar por todos los niños y jóvenes venezolanos que están en esta tierra, para que Dios los proteja de todo mal. No se olviden tampoco de rezar por TODOS (y cuando digo TODOS es ¡TODOS!) sus hermanos venezolanos para que Dios los ayude a ser mejores y para que ustedes los puedan querer aún más.

Sean luces claras a la hora de defender la importancia de una familia sana. A lo mejor no tendrán que proteger sus vidas de la delincuencia, pero sí deben ser defensores a ultranza de la vida en el vientre materno y del respeto de la muerte natural en los enfermos o viejitos.

Usen con orgullo su nombre de venezolanos. Y que cuando sus compañeros los vean digan: ¡Guao! ¡Qué inteligentes y bárbaros son los jóvenes venezolanos! ¡Disfrutan con todo, son amigos de todos! ¡Se fajan en sus estudios! ¡Defienden sus valores y su fe! ¡Se vinieron solos para acá y no caen en los vicios del alcohol, la droga, la pornografía, el libertinaje sexual, etc., y encima nos ayudan y aconsejan! ¡Vinieron para formarse muy bien, para poder servir mejor a los demás!

Y no permitan, en ningún momento, que les hablen mal de su país, y mucho menos de los venezolanos. Ustedes, más que nadie, saben que aquí SOBRAN venezolanos ejemplares. Y que aunque algunos hayan cometido errores en su vida, ellos también son hijos de Dios, y por ende hermanos suyos a quienes tienen que querer. ¿O es que nunca lo habían pensado?

Algo importantísimo: aprovechen el maravilloso derecho que como ciudadanos mayores de 18 años tienen para votar en las próximas elecciones del país en que nacieron. Y alerten a quienes ya están en la edad de hacerlo para que se inscriban lo más pronto que puedan, si aún no lo han hecho. Planifiquen desde ya ese día. ¡Qué felicidad se siente en la conciencia y en el corazón cuando ejercemos nuestros derechos como ciudadanos, pensando en el bien común!

Así que termino diciéndoles: ¡Fájense mucho!, ¡luchen por ser mejores cada día y por defender sus Valores!, ¡fortalezcan y transmitan la maravillosa fe que de aquí se llevaron!, ¡cumplan sus deberes y ejerzan, con pasión, sus derechos! y ¡por favor!, ¡recen mucho por su amada Venezuela!, ¡y por todos los que estamos aquí rezando, luchando y esperándolos!

P.D. Les pido disculpas a los lectores porque la emoción no me dejó espacio para hablarles de los jóvenes que se quedan. La semana que viene me ocuparé de ustedes mis amados jóvenes.

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