Espejo ajeno?

7 Nov

Estimads compatriotas,

posto este interesante artìculo, del periodista de investigaciòn argentino Enrique Arenz, cuyo link encontraràn en el fondo del mismo. Amén de apreciar el estilo y el uso constructivo del idioma, recupera el sentido semàntico da cada palabra, permitiendo asì, la producciòn de pensamiento polìtico y deductivo.

Se#alo algunos puntos interesantes, desde mi punto de vista y que espero puedan ser ùtiles. Inicio por una frase que el autor utiliza, a propòsito de su modalidad de presentar su anàlisis; rebate en su blog, a los que lo atacan, con la siguiente frase “porque los argumentos que utilizo son ilevantables” (Enrique Arenz), método que, personalmente, utilizo desde siempre: encontrar argumentos irrebatibles, irrefutables. Es un trabajo arduo de investigaciòn, sin embargo, considero, produce eficacia y agudiza nuestro estado de alerta.  La metàfora de una muerte generada a través de un proceso de psicosomatizaciòn debido a su patente derrota, que bien narra el autor. Digo entonces que entre cobardìa y verguenza, sumada al golpe polìtico decisivo, llegò una muerte. En la primera parte expone los desmanes màs evidentes del personaje en cuestiòn, luego describe las consecuencias. Seguramente la descripciòn del individuo es la imagen que del mismo pasarà a la historia; precio històrico de la irresponsabilidad, corrupciòn y otras ignominias ad laterem.

La verguenza pareciera ser un elemento desconocido para los dos extremos del hilo que sostiene el territorio de uso social vene-zuela. La derrota pareciera inalcansable, màs un fantasma se cela debajo de estas condiciones y se llama “traiciones internas”, “fuego amigo”, por una parte, por la otra, una sociedad civil que se organiza, estudia, analiza, aprende Polìtica, aumenta sus sospechas sobre una partidocracia, monopartidismo imperfecto, kasta, nomenklatura, con privilegios, incluìdos los mediàticos(en criollo, conchupancia) denuncia verdades y ejerce presiones que generan miedo (super eficaz,tratàndose de cobardes renomados) dentro y fuera del paìs.

Otra frase importante del articulista: “pero un dìa las cosas comenzaron a salirle mal”. Ahì està una clave del asunto, es como si en vene-zuela aùn NO estuvieramos allì. Sin ambargo la cantidad de protestas es grande, las expropiaciones generan màs hambre, el descontento està generalizàndose, la inseguridad cobra vidas a montòn, la persecuciòn y condiciòn de los presos y civiles y polìticos ha degenerado y representa la verdadera cara del régimen: la sociedad civil que continùa despertando a las verdades patéticas de las razones de haber llegado a tan grave estado del arte del paìs y sigue organizàndose y NO se entiende còmo NO se transforme todo esto en presiòn inarrestable que desborde la represa y minimice los 40 mil muertos que estadìsticamente se prospectan de aquì al 2012. Quièn serà nuestro Cobos?, pudiéramos ser NOsotros mismos. Los MOyanos quizà abunden, atados por el miedo, chantajes, corrupciòn y un servilismo rayano en la esclavitud de uno que NO gastarà su pòlvora en esos zamuros.

Gracias y Dios ls bendiga y seguimos orando por Venezuela.

Blanca Briceno

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Enrique Arenz para
“A Kirchner lo mató el miedo (y Moyano le dio el tiro de gracia)”

Las personalidades como Néstor Kirchner no se enferman por la acción, las peleas, las intrigas, las crispaciones cotidianas y la hiperactividad. Al contrario, disfrutan cuando humillan y someten a los demás, aplastan a sus enemigos y consiguen sus objetivos. Lo que los enferma es el fracaso, la caída, la derrota inesperada, la debilidad del poder, el morder el polvo una y otra vez.
Mientras Néstor Kirchner logró materializar sus ambiciones, someter a la incondicionalidad a sus adláteres y atropellar con éxito a sus adversarios y enemigos, vendió salud, fue feliz y se notaba que disfrutaba de su posición dominante.
Obligó al comandante del Ejercito a descolgar un cuadro, echó al obispo castrense sin consultar al Papa, mandó a encarcelar a cientos de oficiales sin derecho al arresto domiciliario por edad avanzada o enfermedad, aumentó una y otra vez las jubilaciones mínimas mientras postergaba arbitraria e injustamente las escalas superiores, sometió a gobernadores e intendentes, transformó en poderosas empresarias a las madres de Plaza de Mayo y entregó las calles a piqueteros y movimientos sociales subvencionados con dinero público. Pero por sobre todo supo multiplicar milagrosamente su propia fortuna personal.
Todo le salía bien. Hasta el extremo de idear una manera de burlar la Constitución poniendo a su esposa como sucesora para poder ocupar varios turnos presidenciales mediante esa alternancia artificial. No tuvo escrúpulos al ordenar la adulteración de las estadísticas del INDEC, no tuvo freno al meter la mano en las reservas del Banco Central, ni al manotear los recursos de la Anses ni al provocar una inflación que empobrece día a día a los pobres y arrastra a muchos a la indigencia. Hizo lo que se le dio la gana.
Pero un día las cosas comenzaron a salirle mal. El primer aviso fue aquella inesperada manifestación masiva convocada por Juan Carlos Blumberg contra la inseguridad de la que ni él ni su esposa jamás se preocuparon. Después vino la valiente resistencia de los ruralistas contra el intento de aumentar abusivamente las retenciones, los cacerolazos en los centros urbanos, el rechazo popular al discurso enervante que planteaba el conflicto permanente y se negaba al diálogo negociador, y, finalmente, el demoledor voto no positivo del vicepresidente Cobos, una verdadera catástrofe.
Y a partir de ese traspié, una catarata de fiascos y frustraciones: el enfrentamiento con la Iglesia, que le costó el alejamiento de vastos sectores católicos; el conflicto con Uruguay, que terminó con una sentencia internacional contraria a la Argentina; la derrota electoral de 2008 con el oprobio de las listas testimoniales; la valija venezolana, las denuncias de Graciela Ocaña sobre la mafia de los medicamentos (mafia tolerada por el gobierno, por eso se tuvo que ir la ministra), la guerra contra el periodismo independiente que publicaba tapas, investigaciones, denuncias y opiniones que disgustaban al matrimonio, guerra que epilogó con el papelón increíble de la falsa denuncia contra la empresa Papel Prensa, y por último, la frustrada arremetida contra la Justicia “delivery”, los jueces “cautelares” y la Corte Suprema de Justicia (que había sido nombrada “para otra cosa”, según reconoció el Secretario Legal y Técnico de la presidencia), Corte Suprema cuyos dignos y probos ministros, a pesar de los insultos, las presiones y las amenazas, fallaron como tenían que fallar en tres causas fundamentales (tres puñaladas para el corazón sensible de Néstor): la extradición del terrorista chileno Apablaza, la reposición del procurador echado por Kirchner en Santa Cruz y la confirmación de la suspensión del artículo de “desinversión” de la Ley de Medios (hecho a medida para fulminar a Clarín).
A todo esto, las encuestas alambicadas de los analistas más complacientes le daban una caída libre en la intención de voto de la gente, le advertían la virtual imposibilidad de llegar al 40% en la primera vuelta en un proceso considerado irreversible, y por lo tanto la imposibilidad de la reelección de Cristina o la elección de Néstor en el 2011.
Scioli, oportunista y ventajero (pero no cobarde), lo culpó solapadamente de la inseguridad en la provincia haciendo trascender que tenía las manos atadas. “¿Quién le ata las manos, gobernador?”, bramó Kirchner fuera de sí en una tribuna mirándolo a Scioli con la cara contraída por el descontrol y la furia.
Y esa afrenta le permitió al “sangre de horchata” dar señales de vaporosa independencia, poner condiciones a su asistencia al último acto en Santa Cruz y hasta admitir públicamente que podría ser candidato a presidente. Varios intendentes se soliviantaron y algunos gobernadores se atrevieron a hablar “del futuro del Justicialismo” nada menos que con Duhalde.
Ahí Kirchner tuvo su anteúltimo episodio vascular.
Se produjo el asesinato del joven militante del PO, y cuando el gobierno intentó tirarle el muerto a Duhalde apareció en los odiados diarios la foto del presunto asesino abrazado con los ministros Boudou y Sileone, en una peña exclusiva y rigurosamente kirchnerista.
Pero mientras estas atroces derrotas se producían y debilitaban su menguante poder, los jueces federales movían parsimoniosamente los expedientes de incontables denuncias de corrupción que acorralan a los más cercanos colaboradores de los Kirchner. Néstor sabía que cuando ya no estuviera en el poder tendría que afrontar serias consecuencias penales. No sólo él, también su esposa y posiblemente su hijo, que es el administrador de la fortuna familiar y como tal debe de saber mucho sobre el arte de comprar terrenos fiscales baratos y venderlos caros. El horizonte se le puso muy negro, no tenía escapatoria. Por eso fantaseó con presentarse como candidato a gobernador por Santa Cruz, y dicen (esto no está probado aún) que había comenzado a urdir como última escapatoria un pacto de impunidad con Scioli a cambio de designarlo su heredero.
Cuando el ex presidente llegó a Calafate, ya se estaba muriendo. Su poder sin límites, sus proyectos hegemónicos, su “revolución” social, su “modelo” económico de acumulación y “distribución del ingreso”, su capitalismo de amigos disfrazado de Justicia Social, todo, absolutamente todo, se estaba derrumbando. Hasta la composición del Concejo de la Magistratura, que utilizó como amenaza contra algunos jueces vulnerables, cambiaría próximamente dejándolo sin el temible poder de veto.
Ya estaba muriendo, pero le faltaba el tiro de gracia.
Y se lo dio Moyano. El día anterior a su fallecimiento el camionero, exaltado porque también se sabe en peligro, habló con Kirchner por lo menos tres veces y le recriminó en duros términos haberle vaciado la reunión del Consejo Justicialista de la Provincia, a la que pegaron el faltazo los principales dirigentes aparentemente por orden de Kirchner. Claro, Kirchner también comprobó que Moyano era otro de sus terribles fracasos e intentaba esmerilarlo antes de que levantara demasiado vuelo. Pero ya era tarde.
Los que le cargaron a Moyano este sambenito (que le va a resultar difícil quitarse) aseguran que la discusión fue feroz: Moyano lo amenazó, le recordó que él era el dueño de la calle y que ya estaba harto de soportar sus maniobras arteras y su autoritarismo. A la mañana siguiente Kirchner estaba muerto.
No murió por patriota ni por ser un gladiador que dio su vida por sus ideales en beneficio del pueblo argentino. No fue un mártir, que prefirió la muerte antes que renunciar a sus convicciones, aunque mucha gente, en el marco de la necrofilia argentina, hoy así lo crea. Fue un ambicioso desmesurado de poder y de dinero, un político sin escrúpulos, sin ética, sin remordimientos, que usó la política y el poder en su propio beneficio. Y como suele ocurrir con todas las personas como él, que además están solas y aisladas porque desconfían hasta de sus sombras y no aceptan consejos ni opiniones que contradigan sus caprichos y sus locuras, un día la torre que edificó se le empezó a venir abajo.
Cuando Néstor tuvo la certeza de que el piso se le abría bajo sus pies y los de su familia, su corazón no lo soportó.
En síntesis: a Kirchner lo enfermó la seguidilla de fracasos sin retorno, y lo mató el miedo a las consecuencias penales que lo estaban acechando. Y fue Hugo Moyano quien tuvo el dudoso honor de darle el tiro de gracia.

http://enriquearenz.blogspot.com/

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Una respuesta to “Espejo ajeno?”

  1. libertad salome noviembre 8, 2010 a 5:32 am #

    “el ex presidente llegó a Calafate, ya se estaba muriendo. Su poder sin límites, sus proyectos hegemónicos, su “revolución” social, su “modelo” económico de acumulación y “distribución del ingreso”, su capitalismo de amigos disfrazado de Justicia Social, todo, absolutamente todo, se estaba derrumbando”

    Cuando leo y veo cosas como esta pienso a cuan ha sido nefasto CHAVEZ el transito de HUGO CHAVEZ FRIAS por la historia. y gracias al petroleo , que hubiese debido ser la bendicion del pueblo venezolano, se ha convertido en nuestro yunque, en nuestra condena. y por ende el la vuestra, en la de CUBA ( no necesitaba aprender, mas comer y con petrodolares lo hace bien). Bolivia, Ecuador ( ya hay periodistas presos porque se han permitido disentir) Argentina …
    lo siento

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